Estudios 1 a 2
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PER361
José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús
José de Arimatea, miembro destacado del Sanedrín y discípulo secreto de Jesús, pide con valentía a Pilato la entrega del cuerpo del Crucificado. Acompañado de Nicodemo, organiza una sepultura digna en su propio sepulcro nuevo, antes de que comience el sábado. Este episodio, atestiguado por los cuatro evangelios, ilustra el paso de la discreción a un acto público de fe en el momento en que los discípulos más cercanos permanecen ocultos.
San Lucas 23.50-56 (Reina-Valera 1909) :Y he aquí un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno y justo,(El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto.Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado.Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org -
PER363
La visita de los representantes del Sanedrín a Pilato
Episodio exclusivo de Mateo, esta perícopa relata la visita de los representantes del Sanedrín a Pilato el sábado por la mañana para obtener una guardia para el sepulcro de Jesús. Temiendo un rumor de resurrección, hacen sellar el sepulcro. Pilato, pragmático, cede a su petición. Este episodio revela las tensiones entre el poder religioso judío y la autoridad romana, y prepara directamente el relato de la resurrección.
San Mateo 27.57-61 (Reina-Valera 1909) :Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org